FLORENCIA, Italia, 30 de enero de 2020 /PRNewswire/ — La presentación de antibióticos nuevos reduciría la cantidad de muertes relacionadas con las superbacterias, que pasarían del 50-55% al 10-15%: si se usaran estos nuevos antibióticos, se salvarían un tercio de las vidas, se evitarían más de 230.000 de muertes en todo el mundo por año, 11.000 de las cuales serían solo en Europa.

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Estas conclusiones se apoyan en recientes estudios clínicos presentados en el simposio internacional organizado por la Fondazione Internazionale Menarini celebrado en Génova, en el que se reunieron especialistas de primer nivel para actualizarse respecto de la resistencia antimicrobiana.

Cada año, las infecciones relacionadas con las superbacterias resistentes a los antibióticos matan a 700.000 personas en todo el mundo, 33.000 de las cuales están en Europa. Aunque se espera un drástico aumento de estas cifras, «mediante un uso adecuado y más temprano de los antibióticos nuevos, algunos de los cuales ya están en el mercado y otros que probablemente aparezcan en los próximos meses, podríamos reducir la cantidad de muertes en un tercio, tal como demuestran varios estudios clínicos esenciales que involucraron a unos mil pacientes afectados por la neumonía por Klebsiella», comentó Matteo Bassetti, presidente del directorio de SITA, la Sociedad Italiana de Tratamientos Antiinfecciones.

Sin embargo, estas nuevas moléculas no logran llegar a los pacientes, tal como destacó la reciente advertencia emitida por la OMS: hoy, más que nunca, la resistencia antimicrobiana es una amenaza mundial que requiere soluciones inmediatas. La reducción en las inversiones privadas y la falta de innovación en el camino de desarrollo de nuevos antibióticos socavarán los esfuerzos realizados en aras de curar las infecciones resistentes a los fármacos.

Es necesario que formen una alianza las instituciones, en los diferentes niveles, y la industria farmacéutica para fortalecer sus iniciativas y aportar inversiones sostenibles tendientes al descubrimiento y el desarrollo de tratamientos innovadores.

«La Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos y la Agencia Europea de Medicamentos ya aprobaron una cantidad importante de estas nuevas moléculas. Está claro que hay algunos problemas en relación con su adopción en la práctica clínica, a pesar de estar reconocidas como una herramienta que salva vidas, dado que los tratamientos nuevos contra el cáncer deben introducirse en algoritmos terapéuticos que se usen correctamente, de manera empírica, y tan pronto como sea posible para tratar a los pacientes graves para quienes la demora en el inicio del tratamiento adecuado afectaría las tasas de mortalidad y el resultado clínico», declaró Marin Kollef, profesor de Medicina de la Facultad de Medicina de Washington University.

«Los avances logrados en la medicina moderna, tales como los relacionados con los procedimientos quirúrgicos, la medicina interna, la inmunopatología, los trasplantes y los tratamientos contra el cáncer permiten que surjan procedimientos más eficientes y refinados para salvar una enorme cantidad de vidas, pero, al no tener antibióticos nuevos, las infecciones adquiridas en hospitales y resistentes a los antibióticos multifármacos amenazan con revertir los milagros del último siglo», concluyó Pierluigi Viale, vicepresidente del directorio de SITA, la Asociación Italiana de Tratamientos Antiinfecciones.

Este es uno de los motivos por los que los expertos sugieren que las exigencias regulatorias y los procedimientos de acceso al mercado para antibióticos nuevos tienen que estar alineados con los que se implementan para los fármacos contra el cáncer más nuevos e innovadores, lo que presenta caminos de aprobación simplificados y acelerados.

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FUENTE Menarini I.F.R.