No hagan caso a los críticos, "The Mandalorian and Grogu" es excelente
Ya es hora de algunos paren... paren esa soberbia intelectual que nos vende la idea de que una epopeya espacial debe venir acompañada de un manual de filosofía para ser "digna". Paren con esa extraña adicción a mirar el porcentaje de Rotten Tomatoes como si fuera el veredicto divino antes siquiera de comprar la entrada. Y paren por favorde desarrollar esa percepción absurda y casi ridícula de que una obra de arte (sí, el cine comercial también lo es) solo es "buena" si sus cifras en taquilla rompen récords para justificar su existencia, es un pensamiento bastante patético.
Con la llegada de The Mandalorian and Grogu a la pantalla grande, esa vieja guardia de críticos cínica y una parte de la audiencia acostumbrada a la inmediatez del streaming han activado el modo “queja fácil”. El veredicto prematuro ha sido tan predecible como tedioso "Es solo un episodio largo de la serie", "se siente como una película de televisión", "no añade nada nuevo a la mitología" . Vamos por partes, queridos lectores, porque hay que desmontar este castillo de naipes argumental antes de que dañen más la fiesta
En primer lugar hablemos de la enorme mentira de nuestro tiempo, esa maldita costumbre de menospreciar la calidad por el formato... nos han enseñado mal. Se nos ha vendido la idea de que la televisión (o el streaming) es un primo pobre del cine y que solo lo que se vive en una sala oscura es "importante". Esto ha generado un fenómeno esquizofrénico donde muchos espectadores prefieren esperar seis meses a que una película aterrice en su aplicación favorita, como si la experiencia colectiva en una sala IMAX no tuviera valor. Esa percepción es intelectualmente perezosa.

Y hablando de percepciones erróneas, enfrentemos al elefante en la habitación, la crítica especializada. Hay una epidemia de críticos de cine que parecen haberse graduado en la universidad de la amargura, muchos de ellos son cineastas frustrados que miden el éxito de una película por lo mucho que se aleja del entretenimiento puro, o viejos sabiondos que añoran una "complejidad shakespeariana" que nunca existió en una franquicia que comenzó con un granjero con problemas de ego disparando torpedos a una estación espacial. Y como si fuera poco, nos atamos a la tiranía de Rotten Tomatoes, una simple página web agregadora que convierte el arte en un porcentaje, la gente se deja influenciar por titulares negativos, entran al cine prevenidos en lugar de llevar la mente abierta y se pierde la función.
Y que no les vendan el cuento de la taquilla, es un pensamiento básico, de una pobreza argumental tremenda pensar que un producto es bueno porque vende millones. Usando una analogía burda pero efectiva, las moscas aman la mierda y eso no la convierte en un platillo gourmet. Que una película recaude X cantidad o que sea un "éxito de audiencia en streaming" no es sinónimo de calidad narrativa. The Mandalorian and Grogu está arrasando en taquilla, sí, con cifras que rondan los 33 millones de dólares solo en su día de estreno y una proyección de fin de semana espectacular pero eso no lo están contando los detractores. Pero el mérito aquí no es solo comercial. El mérito es que, después de casi siete años de espera, tenemos una película que es hermosa, puro Star Wars y una inyección de adrenalina visual que nos hacía falta.
Hablemos de lo que realmente importa que es la experiencia cinematográfica. Jon Favreau nos regala unas tomas increíbles, desde una secuencia de apertura con AT-AT caminando sobre mesetas montañosas en medio de la nieve que rivaliza con el mejor Top Gun en cuanto a tensión, hasta un planeta con gladiadores donde la acción es visceral y divertida . Sí, los AT-AT, Esos mamuts de metal que desde El Imperio Contraataca, sabemos que son más intimidantes que eficaces en combate (siempre los tiran con sogas o se meten en trincheras). Pero nos da igual, porque verlos en acción, con el rugido de sus motores y la nieve explotando a su alrededor, es una fiesta para los sentidos. Esa es la magia de Star Wars.

Y luego viene el corazón del asunto, Mando y Grogu. Es fascinante la comparación que podemos hacer con Boba Fett, ese otro cazarrecompensas con casco. Mientras Boba, al menos en sus inicios televisivos, se nos presentó como un tipo codicioso y movido por el ego, Din Djarin es un guerrero con una humanidad desbordada. Se le nota en cada gesto bajo la máscara (y sí, para los fans que lo piden, hay momentos de vulnerabilidad facial que valen la pena), en su paciencia infinita con el enano verde y desarrollan tramas geniales que nos recuerdan al Lone Wolf and Cub original como la responsabilidad, el costo de la familia, el honor, no se necesita un sable láser cada dos minutos para que esto sea Star Wars. De hecho, la ausencia de los Jedi (salvo guiños puntuales) le da un respiro refrescante a la galaxia. Aquí la Fuerza se manifiesta en la conexión entre un padre adoptivo y su hijo, no solo en piruetas acrobáticas.
"Es solo un puñado de episodios pegados" dicen los críticos más tontos ¿Y eso es malo? The Mandalorian funcionaba porque era una aventura semanal. Favreau ha sabido trasladar esa estructura al cine, capítulos visuales que nos llevan desde mazmorras húmedas con criaturas monstruosas hasta encuentros con Hutts que nos presentan a personajes como Rotta, el hijo de Jabba, que tiene matices sorprendentes (con la voz de Jeremy Allen White, nada menos). Hay criaturas nuevas por montón, incluyendo a esos genios mecánicos llamados Anzellans y un "Baby Greedo" que ya es viral y la sensación de que estamos viendo un libro de cuentos de ciencia ficción cobra vida .
Si usted quiere ir al cine a filosofar sobre el existencialismo Sith o la crítica al complejo militar industrial mientras se masca unas palomitas, quizá esta película le parezca "sosa". Pero si lo que quiere es disfrutar, si lo que necesita es esa sensación de sábado por la mañana viendo dibujos o de jueves de estreno esto es para usted.
The Mandalorian and Grogu es un esfuerzo titánico bien logrado. Es una película de aventuras. De esas de antes, donde un tipo bueno (aunque rudo) salva al niño, conoce aliados extraños, explora lugares imposibles y dispara a tipos malos. No le pida peras al olmo. No le pida Tarkovsky a Favreau. Simplemente, siéntese, relájese y permita que Grogu le robe el corazón porque al final, ¿no es eso lo que vinimos a buscar? La magia... Y aquí sobra.
@felipeszarruk